La defensa de Donald Trump cuestionó el viernes la credibilidad del primer testigo de la fiscalía en el juicio donde se le acusa de pagar para encubrir información negativa, buscando desacreditar el testimonio en que detalla un plan entre Trump y un tabloide para ocultar historias negativas con el fin de proteger la campaña presidencial del republicano en 2016.

Al volver por cuarto día al estrado de los testigos, el exdirector del National Enquirer, David Pecker, fue interrogado sobre sus recuerdos y anteriores declaraciones en un intento de la defensa de hallar inconsistencias en su testimonio, que posiblemente será crucial para la fiscalía, en el primer juicio penal contra un expresidente en Estados Unidos.

El testimonio de Pecker dio a los miembros del jurado un sorprendente vistazo al interior de la práctica del tabloide de “atrapar y matar”, que consistió en comprar los derechos de notas para que nunca vieran la luz. Se trata de un elemento crucial de la teoría de los fiscales, según la cual, Trump pretendía influir ilegalmente en la contienda de 2016 al suprimir información negativa sobre su vida personal.

En el contrainterrogatorio, los abogados de Trump parecieron preparar el terreno para presentar el argumento de que cualquier acuerdo entre Trump y Pecker tuvo la intención de proteger a Trump, su reputación y su familia, pero no su campaña.

La defensa también buscó demostrar que el acuerdo de Trump con el tabloide no fue exclusivo de él, y que el National Enquirer publicó artículos negativos sobre Hillary Clinton, la rival de Trump en 2016, mucho tiempo antes de una reunión realizada en agosto de 2015, que es fundamental para el caso.

En dicha reunión, Pecker dijo haberle indicado a Trump y al entonces abogado de éste, Michael Cohen, que sería “los ojos y oídos” de la campaña, y que notificaría a Cohen si escuchaba historias negativas sobre Trump para que pudieran ser eliminadas.

Al ser interrogado por el abogado de Trump Emil Bove, Pecker reconoció que en la reunión no se mencionó el término “atrapar y matar”. Tampoco se habló de ninguna “dimensión financiera”, como el hecho de que el National Enquirer pagara a personas a nombre de Trump por los derechos de sus historias, señaló Pecker.