Jerusalén.- El jefe del Estado Mayor de Israel, Eyal Zamir, aprobó este domingo que el Ejército mantenga sus operaciones en el sur del Líbano ocupado, dos días después de la firma del acuerdo marco para el fin de las hostilidades alcanzado en Washington que contempla la retirada progresiva de las tropas israelíes.
Durante una visita al Comando Norte de las fuerzas armadas, «el jefe del Estado Mayor llevó a cabo una evaluación de la situación a la luz de la realidad cambiante, aprobó planes para operaciones continuadas y mantuvo una discusión de mando con los comandantes de brigada», recoge un comunicado difundido por el Ejército.
Planes para operaciones continuadas
Zamir calificó como «histórico e importante» el acuerdo trilateral entre Israel, el Líbano y EE.UU. que fue firmado el viernes; y afirmó que fueron las propias fuerzas armadas, a través de sus operaciones en el país vecino, las que crearon «las condiciones que lo hicieron posible».
«Honraremos el acuerdo y trabajaremos para asegurar su éxito. La prueba ahora son las acciones de ambos lados y el periodo venidero dará forma al futuro», aseguró el líder del Ejército de Israel.
Esta madrugada, un miliciano de Hizbulá mató a un soldado israelí de 21 años en la aldea libanesa de Deir Siryan, mientras que otro resultó herido leve y fue evacuado a un hospital.
Israel bombardeó el sábado Nabatieh, una importante ciudad del sur del Líbano muy próxima a una de las posiciones de las tropas israelíes, matando a un número indeterminado de milicianos del grupo chií, según reconocieron las propias fuerzas armadas a primera hora de la mañana de este domingo.
Sectores controlados por las fuerzas armadas
El punto 3 del acuerdo trilateral, publicado por el Departamento de Estado de EE.UU., alude a un «Anexo de Seguridad» -que no se ha hecho público- según el cual las Fuerzas Armadas Libanesas (FAL) asumirán «gradualmente» el control de dos «zonas piloto» que servirán de lanzadera para un «repliegue gradual» de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI).
Esas dos zonas piloto son sectores controlados por las fuerzas armadas, ambas al sur de Nabatieh.
Uno de los sectores excede el perímetro que hasta ahora Israel había confirmado dominar, mientras que el otro, próximo a Deir Siryan, es un área que el ejército israelí «ya no necesita controlar», según afirmó ayer el primer ministro, Benjamín Netanyahu.