Ginebra.- La represión en Venezuela mantiene intactas sus principales estructuras, pese a una reducción de algunas prácticas consideradas más severas, advirtió este miércoles la Misión Internacional Independiente de la ONU para el país. El organismo señaló que las mejoras observadas durante 2026 todavía no están respaldadas por reformas institucionales capaces de garantizar su continuidad.
El informe examina la situación venezolana después de la intervención estadounidense del 3 de enero, que derivó en la captura del entonces presidente Nicolás Maduro. Según la misión, desde ese momento disminuyeron las detenciones prolongadas y las desapariciones forzadas, además de producirse la liberación de cientos de personas arrestadas por motivos políticos.
También se registró un margen ligeramente mayor para las protestas, las reuniones públicas y las actividades de organizaciones civiles. Sin embargo, la misión consideró que esos cambios no representan una transformación del sistema que permitió las violaciones de derechos humanos y los crímenes de lesa humanidad denunciados en años anteriores.
Persisten las estructuras y los abusos
Las leyes utilizadas para criminalizar la disidencia continúan vigentes, mientras los servicios de inteligencia y las fuerzas de seguridad conservan sus estructuras. El documento también cuestiona la falta de medidas para desarmar a los llamados colectivos, grupos civiles armados que, según la investigación, cumplen un papel central dentro del aparato represivo estatal.
Al menos 19 funcionarios identificados en informes previos como responsables de graves violaciones de derechos humanos permanecen en puestos relevantes. Además, periodistas, activistas y otros integrantes de la sociedad civil siguen enfrentando obstáculos para desarrollar sus tareas.
La misión documentó nuevos patrones de tortura y malos tratos contra personas detenidas por razones políticas. Entre los casos mencionados figuran la intubación forzada y el confinamiento prolongado en cisternas subterráneas de la prisión El Rodeo I, una práctica conocida como “la máquina del tiempo”.
En la instalación militar Fuerte Guaicaipuro, los investigadores denunciaron celdas semejantes a fosas subterráneas, privación de alimentos, exposición al frío y otras condiciones degradantes. Desde el 3 de enero, el organismo recibió información sobre 64 nuevos casos de tortura. También advirtió que algunas personas murieron bajo custodia por malos tratos o falta de atención médica.
Arrestos breves para intimidar
Organizaciones no gubernamentales calculan que entre 300 y 500 personas continúan encarceladas por motivos ideológicos. De las 214 detenciones arbitrarias denunciadas durante los últimos 12 meses, alrededor de 200 ocurrieron antes de la captura de Maduro. Después de esa fecha, la misión identificó arrestos de corta duración dirigidos a intimidar a opositores, activistas y periodistas.
La presidenta de la misión, Sofía Macher, sostuvo que cualquier apertura será frágil y reversible mientras no se desmantelen las estructuras represivas, se garantice la independencia judicial y se investigue a los responsables. El organismo también pidió a Estados Unidos y a otros actores influyentes promover cambios en derechos humanos sin contribuir a nuevas violaciones.