Río de Janeiro.- Los pasajeros conflictivos que pongan en riesgo la seguridad de los aeropuertos o de las aeronaves podrán ser suspendidos de vuelos durante un período de hasta un año en Brasil. La nueva normativa también contempla multas de hasta 17.500 reales, equivalentes a unos 3.403 dólares.

Las reglas comenzaron a regir este lunes y fueron establecidas por la Agencia Nacional de Aviación Civil (Anac) para responder a comportamientos que afecten la seguridad, el orden, la integridad de los pasajeros o el funcionamiento del transporte aéreo.

La disposición alcanza a los vuelos nacionales y a los tramos dentro de Brasil de viajes internacionales. Las aerolíneas deberán aplicar las medidas previstas cuando una persona sea incluida en el sistema de suspensión, que permitirá compartir información entre las compañías.

Aumentan los incidentes en los vuelos

La entrada en vigor de la norma coincide con un crecimiento sostenido de los episodios de indisciplina a bordo. Los registros pasaron de 1.019 casos en 2023 a 1.061 en 2024 y llegaron a 1.754 durante 2025.

Entre enero y junio de este año se contabilizaron 881 incidentes, un 22 % más que en el mismo período del año anterior. De ese total, 154 tuvieron impacto sobre la seguridad operacional, según los datos difundidos por el sector aéreo brasileño.

Escala de sanciones según la gravedad

El reglamento establece medidas que van desde una orientación formal hasta la suspensión del derecho a embarcar por seis o doce meses. Las infracciones de menor gravedad incluyen desobedecer instrucciones de la tripulación, utilizar dispositivos electrónicos prohibidos, provocar disturbios u ofender a otras personas.

Los casos más serios pueden derivar en la cancelación del contrato de transporte correspondiente al viaje y en una multa de 17.500 reales. Entre las conductas consideradas graves figuran las agresiones físicas contra pasajeros o trabajadores aeroportuarios, fumar dentro del avión, dañar deliberadamente la aeronave y amenazar a la tripulación de manera que se vea comprometida la seguridad del vuelo.

La suspensión por un año quedará reservada para hechos considerados muy graves. En esa categoría se incluyen agredir físicamente a un integrante de la tripulación e impedir su trabajo, dañar equipos de seguridad, portar o manipular armas o explosivos, intentar ingresar sin autorización a la cabina de mando o procurar tomar el control del avión.

La agresión sexual contra pasajeros o miembros de la tripulación también podrá activar la sanción máxima. Durante los incidentes, las aerolíneas y los operadores aeroportuarios podrán contener al pasajero, retirar la aeronave de la operación o solicitar la intervención policial.