Quito.- La Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) mantuvo las mismas medidas cautelares para el encarcelado exvicepresidente correísta Jorge Glas, a quien el actual Gobierno mantiene recluido en la cárcel insignia del mandatario Daniel Noboa y después de que fuera capturado en 2024 en un asalto a la embajada de México en Quito cuando había recibido asilo diplomático.
Ante la solicitud de los abogados de Glas de ampliar las medidas para que se ordenara a Ecuador la hospitalización de Glas, la CIDH desestimó la demanda y dispuso «mantener las medidas provisionales ordenadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos», las mismas que hasta el momento no han sido atendidas por Ecuador.
En vista de que la situación de salud física y mental del señor Glas Espinel es variable, se requiere al Estado que, en el marco de la implementación de las medidas provisionales adoptadas, asegure que su tratamiento resulte adecuado y oportuno.
La CIDH cuestionó el traslado de Glas
En octubre de 2025, la CIDH amplió las medidas cautelares en favor de Glas al instar a Ecuador a que fuese sacado de La Roca, la prisión de máxima seguridad de Ecuador en la que permanecía desde su captura, donde había tenido un aparente intento de suicidio, para ser llevado a una cárcel donde pudiera mejorar su «frágil» estado de salud física y mental.
Al mes siguiente, y sin aviso previo, el Gobierno de Noboa llevó a Glas a la denominada Cárcel del Encuentro, la prisión construida por el mandatario ecuatoriano a similitud del modelo carcelario de Nayib Bukele en El Salvador para aislar a los líderes criminales más peligrosos.
La CIDH señaló que Ecuador no dio razones suficientes que justifiquen el traslado de Glas a la Cárcel del Encuentro cuando previamente había sostenido que La Roca contaba con las condiciones necesarias para que el exvicepresidente tuviese la atención adecuada.
También exhortó a Ecuador a evitar «actos que resulten estigmatizantes, contrarios a la dignidad o que puedan incrementar el riesgo en el que se encuentra el beneficiario», después de que los abogados de Glas denunciaran que fue sometido a tratos degradantes como registros corporales y permanecer desnudo ante personal militar.
Se mantienen las condiciones
La CIDH consideró que las condiciones delicadas de salud de Glas se mantienen, pero concluyó que no es necesario emitir nuevas medidas adicionales a las ya dictadas, después de que el Gobierno les informara «en diversas ocasiones que el estado de salud del beneficiario era estable y que no existían recomendaciones vigentes de hospitalización«.
Glas, uno de los hombres fuertes del correísmo durante el decenio presidencial de Rafael Correa (2007-2017), cumple en prisión una pena de ocho años de cárcel por asociación ilícita y cohecho, y una segunda condena de 13 años de prisión por peculado.
A finales de 2022 salió en libertad por una resolución judicial y permaneció más de un año en libertad hasta que, a inicios de 2024, ingresó a la embajada mexicana en Quito, al prever que iba a ser acusado por la Fiscalía en el caso que derivó en su condena más reciente.
El exvicepresidente recibió el asilo diplomático en abril de 2024 al considerar el Gobierno mexicano que era objeto de una persecución política a través del sistema judicial, todo en medio de una escalada de tensión entre Ecuador y México que llevó a Noboa a ordenar asaltar la sede diplomática.