La vicepresidenta Kamala Harris visitó una clínica de Planned Parenthood el jueves, en lo que según su oficina es la primera vez que un presidente o vicepresidente de Estados Unidos acude a una instalación que realiza abortos, mientras la Casa Blanca intensifica su defensa de los derechos reproductivos con miras a las elecciones de este año.

“En este momento, en nuestro país, nos enfrentamos a una crisis de salud muy grave”, manifestó Harris. “Y la crisis está afectando a muchísimas personas en nuestro país, la mayoría de las cuales están, francamente, sufriendo en silencio”.

La clínica, ubicada en un área industrial cerca de la línea que divide a la ciudad de St. Paul de la de Minneapolis, ha sido un referente para muchas mujeres de la región. Aunque los dirigentes demócratas en Minnesota han protegido el acceso al aborto, los estados vecinos han prohibido o restringido severamente el procedimiento con políticas que, según Harris, son “inmorales”.

”¿Cómo se atreven estos dirigentes electos a creer que están en una mejor posición para decirles a las mujeres lo que necesitan?”, declaró. “Tenemos que ser una nación que confíe en las mujeres”.

La doctora Sarah Traxler, directora médica de Planned Parenthood North Central States, se presentó como “una orgullosa proveedora de servicios de aborto” y describió la visita de Harris como un “momento histórico”. Dijo que se ha duplicado el número de pacientes que visitan la clínica desde fuera del estado.

“Todo el mundo debería tener derecho a acceder a la atención sanitaria”, señaló Traxler.

Durante la visita, manifestantes antiaborto se reunieron al otro lado de la calle con carteles que decían “la vida es un derecho humano” y “el aborto mata a un ser humano”.

Cathy Blaeser, codirectora ejecutiva del grupo antiaborto Minnesota Citizens Concerned for Life, dijo: “La visita de la vicepresidenta demuestra la total devoción del gobierno (del presidente Joe) Biden por las políticas extremas en pro del aborto”. Y añadió que los habitantes de Minnesota “no quieren ser conocidos por el turismo para realizar abortos”.

La Casa Blanca tiene pocas opciones para proteger el acceso a la interrupción del embarazo, luego de que la Corte Suprema federal anuló hace dos años el fallo del caso Roe contra Wade que garantizaba el derecho constitucional al aborto, con lo cual despejó el camino para que los estados gobernados por republicanos promulgaran limitaciones o prohibiciones al procedimiento. Pero la visita reflejó el intenso enfoque de los demócratas en torno a los derechos reproductivos para movilizar a sus votantes a que reelijan a Biden en una probable revancha con Donald Trump, el virtual candidato republicano.

Harris —la primera mujer en ser elegida vicepresidenta de Estados Unidos— ha encabezado las actividades de divulgación de la Casa Blanca, y su viaje al área metropolitana de Minneapolis-St. Paul forma parte de una gira por todo el país que inició en enero.

La decisión de efectuar una visita histórica a una clínica puso de manifiesto su enfoque más agresivo de la cuestión que el de Biden. Aunque el mandatario ha prometido reinstalar las protecciones garantizadas por el fallo del caso Roe versus Wade si los demócratas recuperan el control total del Congreso, tiende a hablar acerca del “derecho a decidir”, en lugar de pronunciar la palabra “aborto”.

Durante su visita, Harris habló abiertamente sobre las necesidades sanitarias de las mujeres y del papel de la clínica en proporcionar anticonceptivos y atención preventiva.

“Que todo el mundo se prepare para la terminología: útero”, dijo Harris. “Esa parte del cuerpo requiere mucha atención médica de vez en cuando”.

Actualmente, el aborto es ilegal en más de una decena de estados, incluidos los vecinos de Minnesota, Dakota del Norte y Dakota del Sur, y está restringido en Iowa y Wisconsin.