Coca en Bolivia: los cultivos subieron 7 % en 2025

La Paz.- La Coca en Bolivia ocupó 36.400 hectáreas durante 2025, un incremento del 7 % respecto de las 34.000 hectáreas registradas el año anterior, según el monitoreo presentado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc).

El informe fue elaborado con financiamiento de la Unión Europea y difundido durante un acto que reunió a autoridades bolivianas de las áreas de Exteriores, Defensa y Gobierno. El documento abarca los últimos diez meses de la administración de Luis Arce y los dos primeros meses del mandato de Rodrigo Paz, quien asumió la Presidencia el 8 de noviembre del año pasado.

La legislación boliviana permite hasta 22.000 hectáreas de cultivos de coca en zonas delimitadas de los departamentos de La Paz y Cochabamba. Con la superficie contabilizada en 2025, el país superó ese límite en 14.400 hectáreas.

El aumento se concentró en el Trópico de Cochabamba

El mayor crecimiento se produjo en la zona central del Trópico de Cochabamba, donde las plantaciones pasaron de 14.275 a 17.460 hectáreas, una suba del 22 %. En los Yungas de La Paz, en cambio, el área cultivada descendió 4 %, de 19.230 a 18.430 hectáreas.

En el norte paceño se registró un aumento moderado del 4 %, con un avance de 478 a 496 hectáreas. La superficie ubicada dentro de áreas protegidas y parques nacionales también creció: pasó de 515 a 605 hectáreas, lo que representa una expansión del 17 %.

El reporte señaló además una fuerte caída en las tareas de erradicación y racionalización. Esas operaciones alcanzaron 2.273 hectáreas en 2025, frente a las 10.000 hectáreas intervenidas en 2024, una reducción del 77 %.

Bolivia presentó su política antidroga para 2026-2030

Durante la presentación, el Gobierno boliviano anunció una nueva Política Antidroga para el período 2026-2030, con un presupuesto de 492 millones de dólares. El 56,3 % de esos recursos provendrá de la cooperación internacional.

El plan contempla tres ejes: seguridad ciudadana, salud pública y desarrollo integral. También prevé reforzar la interdicción territorial, la inteligencia financiera, la investigación patrimonial, el control de precursores y la recuperación de activos.

La estrategia incluye prevención, tratamiento, rehabilitación e integración social para reducir la demanda de drogas, con especial atención en niños, adolescentes y otros grupos vulnerables. La hoja de coca mantiene usos tradicionales, medicinales y culturales reconocidos en Bolivia, aunque parte de la producción es desviada para la elaboración de cocaína.

El organismo internacional recomendó fortalecer los controles, especialmente en áreas protegidas, y acompañar la erradicación con programas de desarrollo sostenible y una mayor coordinación entre instituciones.