Washington.- Los aranceles de Trump vuelven a tensionar las relaciones comerciales entre Estados Unidos, la Unión Europea (UE) y Canadá. El presidente estadounidense advirtió que podría imponer fuertes gravámenes a los productos europeos, e incluso suspender el comercio directo con el bloque, si Canadá avanza hacia una vinculación especial con la UE.
Durante una rueda de prensa celebrada en Carolina del Norte, Trump calificó como un “acto hostil” la posibilidad de que Canadá sea designada como miembro especial de la Unión Europea. Según el mandatario, esa eventual integración justificaría la aplicación de “serios aranceles” destinados a frenar el acercamiento entre Ottawa y Bruselas.
Trump también cuestionó la relación comercial de Estados Unidos con Canadá y consideró “ridícula” la posibilidad de que el país norteamericano profundice sus lazos con la UE. Sus declaraciones se producen mientras ambos socios tradicionales atraviesan un periodo de mayor tensión económica y política.
La propuesta de asociación con Canadá
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, planteó ante el Parlamento Europeo la posibilidad de “abrir la puerta” para que Canadá se convierta en el primer miembro asociado del bloque. Esta fórmula permitiría ampliar la cooperación sin que el país tuviera que incorporarse plenamente a la Unión Europea.
El esquema podría abarcar sectores considerados estratégicos, como tecnología, defensa, energía, minerales críticos, inteligencia artificial y seguridad económica. La iniciativa busca establecer una relación más estrecha entre Canadá y los 27 Estados miembros en un contexto marcado por las disputas comerciales y los cambios en las alianzas internacionales.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, había aclarado que su Gobierno no pretende solicitar el ingreso de Canadá a la UE. En cambio, defendió la creación de una alianza particular basada en valores, prioridades e intereses compartidos.
La categoría de miembro asociado no figura actualmente en los tratados europeos. Para crearla sería necesario negociar sus condiciones y obtener el respaldo de todos los Estados miembros. Canadá y la UE ya cuentan con acuerdos comerciales y mecanismos de cooperación en defensa, cuya importancia aumentó ante las diferencias con Washington.
La propuesta también tiene respaldo ciudadano en Canadá. Una encuesta de Abacus Data indicó que el 81 % de los consultados apoya una mayor integración con la UE sin convertir al país en miembro del bloque. Además, el 80 % respaldó una cooperación más profunda en política exterior, defensa y economía.