Washington.- El Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció que ampliará a 6.000 millones de dólares su próxima operación de recompra de deuda federal, un volumen equivalente al triple del habitual. La medida busca aportar estabilidad al mercado de bonos, mientras el país enfrenta costos de financiamiento que no se veían desde hace aproximadamente dos décadas.
La operación se llevará a cabo este jueves 10 de septiembre y coincidirá con una subasta de bonos del Tesoro a 30 años. El objetivo oficial es adquirir títulos que ya se encuentran en circulación y contribuir a mejorar las condiciones de negociación en un mercado clave para el sistema financiero internacional.
Los rendimientos subieron tras el anuncio
El anuncio se produce después de que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, comunicara el 19 de agosto que el organismo aumentaría al menos al doble el volumen de estas operaciones durante el período comprendido entre septiembre y noviembre.
La iniciativa fue interpretada por los mercados como un intento de contener el avance de los rendimientos de los bonos soberanos estadounidenses. Sin embargo, la reacción inicial no fue favorable. Tras conocerse el monto de la recompra, el rendimiento del bono a diez años aumentó más de tres puntos básicos y llegó al 4,841 %, su nivel más alto desde 2007.
El interés del título a 20 años también subió cerca de tres puntos básicos, hasta el 5,3 %, una cifra prácticamente inédita desde 2006. En tanto, el bono a 30 años avanzó alrededor de tres puntos básicos y alcanzó el 5,292 %, con lo que se aproximó a los máximos registrados en abril de 2004.
Expectativas de los inversores
Parte de la respuesta negativa estaría vinculada con las expectativas del mercado. Algunos inversores aguardaban una recompra mayor, de entre 7.000 y 8.000 millones de dólares, por lo que el monto anunciado fue considerado insuficiente para modificar de manera significativa la tendencia de los rendimientos.
Además, el repunte del precio del petróleo incrementó la preocupación por una eventual persistencia de la inflación. Ese escenario podría limitar el margen de la Reserva Federal para reducir las tasas de interés o incluso alimentar expectativas de futuros aumentos, lo que elevaría aún más el costo de financiamiento del Gobierno.
La evolución de los bonos será observada durante la ejecución de la operación y la subasta de largo plazo prevista para la misma jornada. Ambos eventos ofrecerán nuevas señales sobre la demanda de deuda estadounidense y sobre la capacidad del Tesoro para estabilizar el mercado.