Washington – El expresidente de Estados Unidos y precandidato republicano Donald Trump (2017-2021) viajó este jueves a la frontera con México para atacar la gestión del actual mandatario, Joe Biden, y denunciar una «invasión» de migrantes al país.

Trump, favorito de cara a la nominación republicana para las presidenciales de noviembre, se pronunció desde la localidad fronteriza de Eagle Pass (Texas), que se ha convertido en un símbolo del enfrentamiento de las autoridades locales republicanas con el Gobierno federal a cuenta de la cuestión migratoria.

«Es un pésimo presidente. Probablemente el más incompetente que jamás hayamos tenido. Está permitiendo que entren miles de personas de China, Irán, Yemen, Congo, Siria y otras muchas naciones. Estados Unidos se está viendo invadido por el crimen migrante de Biden», sostuvo.

Durante el año fiscal 2023 se registraron más de 2,4 millones de detenciones de migrantes en la frontera sur de México, una cifra récord.

«Podría llegar a los 18 millones para cuando abandone el cargo. Afortunadamente el mayor riesgo que tenemos son nueve meses. Es mucho tiempo. Pueden pasar muchas cosas malas. (…) Lo que ha hecho con nuestro país es destruirlo», dijo Trump sin sustentar sus advertencias en datos.

Su viaje coincidió con el que también efectuó este jueves a la frontera Biden, en su caso a Brownsville (Texas), y puso así de relieve la importancia que la inmigración tiene y va a tener de cara a los comicios de noviembre.

Trump enfatizó que esos migrantes «llegan de cárceles, de instituciones mentales (…) y son terroristas. Se está permitiendo que entren en nuestro país. Y eso es horrible».

El exmandatario aprovechó el foco mediático para subrayar que durante su mandato había mando dura con los indocumentados, a diferencia de la gestión de su sucesor.

«Cuando alguien violaba la ley, nosotros lo capturábamos y lo deportábamos. Hicimos un gran trabajo. Y después hubo una elección (…) y a partir de ese momento empezaron a pasar un montón de cosas malas. La situación cambió en Texas y en todas partes», dijo-

Esta misma semana Trump había prometido en su red social, Truth Social, que si es reelegido llevará a cabo «la mayor deportación de criminales ilegales en la historia de Estados Unidos».

En esta ocasión, sobre el terreno, advirtió además de los problemas prácticos que plantea la llegada de un gran flujo de inmigrantes.

«No tenemos a nadie que hable esos idiomas. Son idiomas realmente extranjeros. Nadie los habla. Y están llegando a nuestro país y trayendo tremendos problemas, incluyendo problemas médicos», insistió.

Trump estuvo acompañado del gobernador de Texas, el también republicano Greg Abbott.

Este último es el responsable de la instalación de una barrera de boyas en el río Grande contra la entrada de inmigrantes y también de que su estado haya tomado el control del parque municipal Shelby, evitando que la Patrulla Fronteriza procese a migrantes recién llegados en este lugar.

Tanto el expresidente conservador como el actual inquilino de la Casa Blanca son los favoritos para conseguir la nominación de su partido para las elecciones de noviembre, lo que repetiría así el duelo electoral que los enfrentó en 2020 y que acabó en manos del demócrata.