Los temores iniciales -y completamente naturales- sobre “The First Omen”, la precuela de “The Omen” (“La Profecia”) que se estrena este jueves, se han ido disipando considerablemente en las mentes de los fans durante los últimos días, gracias a las reacciones llenas de entusiasmo que han venido ofreciendo los críticos de cine que han podido ver ya la película.

Nos encontramos entre ellos, y podemos decir con firmeza que el flamante trabajo no es solo una adición valiosa a una franquicia que ha tenido muchos puntos bajos, sino la mejor entrega desde la versión original de 1976, en la que se mostraba a una pareja británica conectada a las altas esferas políticas que terminaba metiendo en casa al Anticristo, más conocido como Damien.

Estos logros se deben no solo a la brillante actuación de Nell Tiger Free (“Servant”), la actriz inglesa que interpreta a una novicia estadounidense cuya estadía en Roma -con la finalidad de asumir los hábitos- se ve alterada por sucesos sobrenaturales, sino sobre todo a la labor desarrollada por la directora y guionista Arkasha Stevenson, quien, pese a debutar con esto en el terreno de los largometrajes, nos brinda un trabajo absolutamente inspirado, marcado por una puesta en escena suntuosa y varios momentos incuestionablemente espeluznantes.

En la entrevista con Los Angeles Times que trascribimos a continuación, la realizadora que dirigió varios episodios de series televisivas (entre ellos, el primero de “Brand New Cherry Flavor”) antes de asumir este proyecto habla de lo que la llevó a enfrentar este desafío, de lo que buscaba en la nueva entrega y de otros aspectos vinculados a la producción. “The First Omen” se estrena este jueves.

Arkasha, ¿cómo asumiste el reto de debutar en la dirección de largometrajes con un proyecto tan arriesgado, en el sentido de que es una precuela de una película clásica de terror?

Yo trabajo con un socio creativo, Tim Smith, y ambos somos grandes fans de la cinta original. Entendemos lo sagradas que son la película y la franquicia, por lo que buscamos acercarnos al asunto con delicadeza y precaución. Para hacer eso, y para hacer una precuela exitosa, sabíamos que tendríamos que presentar una película que pudiera mantenerse por sí misma y tener su propio mensaje, su propia voz y su propia estética, sin dejar por ello de lado el homenaje que queríamos rendirle a la primera.

La película original no fue necesariamente recibida con entusiasmo por la crítica cinematográfica cuando se estrenó, pese a que tenía varias escenas inolvidables. Tu película tiene algunas referencias a ella, por supuesto, pero tiene su propia personalidad. ¿Qué decidiste mantener de la película original en términos de estilo? ¿Y cuándo dijiste: “esta parte va a ser completamente mía”?

Queríamos ofrecer la sensación de que las dos películas fueron rodadas en la misma época. Me pongo muy nostálgica cuando veo la estética del cine de terror de los ‘70, que me coloca en un espacio mental muy específico. Hay también algo relacionado al ritmo de los personajes. Los personajes de las películas emblemáticas, como “The Omen”, “The Exorcist” y “Rosemary’s Baby”, se toman su tiempo para servir la mesa y darse a conocer, para que entiendas por qué son como son y cómo reaccionan después. Es decir, no se puede hacer una película en Italia que no esté inspirada en los reyes del ´giallo´. Así que fue muy divertido jugar con eso.

Pero también estoy emocionada con la partitura de Mark Korven (“The Witch”) y con la idea de que el público la escuche. Cuando sabes que va a haber una precuela de “The Omen”, piensas que, por supuesto, va a usar la partitura de Jerry Goldsmith; pero lo que era realmente importante, tanto para Mark como para mí, era crear algo que respondiera al mismo universo de sonido, pero que fuera a la vez una nueva criatura. Creo que realizó un trabajo fantástico, porque la música que hizo tiene momentos que recuerdan a la anterior, pero también momentos que se refieren específicamente a la subjetividad de la protagonista.

Me parece que el guión, que escribiste con Smith y Keith Thomas, es mucho más intelectual que el de la cinta original, escrito por David Seltzer. Tiene incluso comentarios sobre la situación social en Roma en los años ´70, el estilo de vida de estas monjas y los problemas que tenía ya la Iglesia Católica porque sus feligreses la estaban abandonando. ¿Hasta qué punto era importante para ti presentar una historia que fuera al mismo tiempo compleja, creíble y entretenida?

Algunas de las películas de terror que más me gustan y que más me impactan son las que no sólo cuentan la historia del personaje, sino que hablan también del momento cultural, de lo que la gente teme en ese momento y de lo que está ocurriendo en esa época. Fue muy interesante explorar lo que estaba ocurriendo en Italia a finales de los ‘60 y principios de los ‘70 con el asunto de los “años de plomo”, la aparición de grupos neofascistas y la lucha entre la extrema derecha y la extrema izquierda, porque creo que, si bien sucedió hace varias décadas, se puede relacionar perfectamente con lo que está sucediendo en Estados Unidos ahora mismo.

Me parece que la película original ya tenía algo de eso, y queríamos emplearlo en nuestra propia entrega, pero no de forma gratuita. Queríamos ser atrevidos y valientes, pero de una forma muy orgánica, que dependiera de la historia.

“The Omen” tenía momentos extremadamente aterradores y violentos que ya forman parte de la historia del cine. Tu película nos ofrece otros que van por el mismo lado. ¿Qué tan loco y divertido fue crearlos, prepararlos con el equipo de efectos especiales y, finalmente, filmarlos?

Fue una locura. Tuvimos que trabajar mucho en eso y analizar cada detalle, porque creo que la manera en que la cinta original empuja los límites es muy particular y muy intrínseca a los temas de la historia. Queríamos hacer algo semejante, pero no de manera gratuita. Queríamos ser arriesgados, pero había que hacerlo también desde el interior de nuestra historia, que tiene una perspectiva muy femenina y se relaciona con eso que se llama ‘body horror’.

Adrian y Kathy, de Morot Effects (“The Whale”), fueron increíbles. Ponen tanta atención a los detalles que entras al set y no sabes inicialmente qué es real y qué no lo es. Es una sensación rara, porque muestra lo que le está pasando a los personajes en el transcurso de la historia.

¿Cómo fue trabajar con Nell Tiger Free, la protagonista? Está maravillosa. Y la escena en una sola toma que la muestra después del accidente de automóvil es memorable.

Trabajar con ella no es trabajo. Es extremadamente valiente, y está siempre dispuesta a involucrarse con material complicado; pero también es capaz de salirse cuando debe de eso para estar a tu lado y colaborar contigo. Tuvimos un proceso de mucha colaboración, porque había mucha confianza y todo resultó entretenido.

La escena que comentas es uno de mis momentos de mayor orgullo. Yo estaba tan nerviosa. Me encanta la película “Possession” (1981), y hacer esto era muy importante para mí, como una mujer amante del terror que estaba rindiendo un homenaje. Pero Nell estaba completamente metida en el momento, eléctrica. En ese caso, no hubo efectos especiales ni CGI. Ella hizo todo. Y fue fantástico.

Filmaste todo en Roma, pero con un reparto muy internacional en el que figura la brasileña Sônia Braga. ¿Cómo fue trabajar con ella y por qué decidiste tener a actores de distintas procedencias?

Fue un sueño trabajar con ella, claro; pero me dejó alucinada desde la primera vez que la vi, porque me dijo: “No estamos haciendo una película, sino creando una realidad juntos. Y la película es sólo un recuerdo de esa realidad”. Fue una forma maravillosa de empezar un proceso así, porque te hace ser consciente de que estás creando algo más grande que una simple imagen en movimiento. Ella siempre tenía un gran consejo como ese.

Creo que tuvimos mucha suerte con nuestro elenco, porque teníamos a estos actores de alto calibre, pero todos ellos eran muy generosos, solidarios y colaboradores. Contábamos con una joven guardia de actores, y sentí que había una gran sinergia entre todos. Desde el punto de vista de la historia, era muy importante contar con un reparto internacional, porque tenemos a esta joven estadounidense que nunca ha ido a ningún sitio, que viaja a un nuevo país y que está rodeada de gente que no conoce y que pertenece a

culturas distintas. Eso ayuda a crear el sentimiento de aislamiento que resultaba tan necesario para el personaje.

Probablemente sabes que hay otra película de terror sobre una novicia estadounidense en Roma. Me refiero a “Immaculate”, obviamente. ¿Es una coincidencia, o tienes otra explicación?

Cielos. Es muy gracioso. Estoy emocionada. Soy fan del terror religioso, y es muy raro que estas películas se estrenen tan cerca la una de la otra. Creo que se debe a que la gente tiene algo en mente de lo que quiere hablar, y qué mejor manera de hacerlo que a través del cine de terror.