El gobierno federal estadounidense estará profundamente endeudado los próximos 30 años, pero el panorama ha mejorado un poco gracias a la inmigración y los compromisos de reducir el gasto público, informó el miércoles la Oficina de Asuntos Presupuestarios del Congreso, una entidad no partidista.

El reporte para el presupuesto y proyección a largo plazo —del 2024 al 2054— calcula que la deuda pública ascenderá a 166% del producto interno bruto en 2054. Esa es una disminución con respecto a la proyección emitida en junio de 2023, de que la deuda pública equivaldría a un récord de 181% de la actividad económica estadounidense para 2053.

La Oficina atribuye el aumento previsto del crecimiento económico a “el mayor crecimiento de la fuerza laboral potencial en los próximos 10 años, impulsado en gran parte por la inmigración neta y por una mayor acumulación de capitales para los próximos 30 años”

Más a corto plazo, para 2029, se calcula que la deuda pública alcanzará 107% del PIB, superando el pico histórico alcanzado después de la Segunda Guerra Mundial.

El reporte plantea la necesidad de una fuerza laboral inmigrante para impulsar el crecimiento económico nacional y advierte que, sin inmigración, la población del país se encogerá para 2040.

Una contracción demográfica podría tener efectos perjudiciales sobre la economía, como estándares de vidas estancados y dificultades para pagar deudas.

Otro factor en los menores déficits proyectados es un acuerdo logrado en 2023 entre el gobierno del presidente Joe Biden y los republicanos, de suspender el top de la deuda para 2025 a cambio de restricciones en los gastos para los próximos dos años. Levantar el tope de deuda, actualmente de 31,4 billones de dólares, asegura que el gobierno pueda tomar prestado para pagar deudas ya contraídas.

La Oficina usualmente emite proyecciones un poco más pesimistas que las emitidas por otras instituciones, como la Reserva Federal, aunque aclara que sus proyecciones están sujetas a un mayor grado de incertidumbre.