WASHINGTON —  

Esta noche el presidente Joe Biden se dispone a aprovechar su discurso anual al Congreso y el pueblo para promover su visión de un segundo período en la Casa Blanca ante un electorado descorazonado, que se pregunta si está en condiciones de ejercer el puesto, y advertirle que el favorito para ganar la candidatura republicana, Donald Trump, sería una alternativa peligrosa.

El tercer discurso del Estado de la Unión de Biden será una suerte de entrevista laboral: el presidente de mayor edad de la historia tratará de responder a los temores sobre su desempeño y a la vez destacar el contraste con su casi seguro rival en noviembre próximo.

El presidente espera destacar sus logros en materia de infraestructura y manufactura, impulsar leyes de ayuda a Ucrania, normas inmigratorias más rígidas, restaurar el acceso al aborto y bajar los precios de los medicamentos, entre otros asuntos. Pero los ojos estarán puestos sobre el mandatario de 81 años para ver si lo transmite con el vigor y la autoridad propios de un comandante en jefe.

Al mismo tiempo, tratará de convertir el discurso anual al Congreso y el pueblo, con toda su pompa, en un momento más íntimo. La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karine Jean-Pierre, dijo que Biden encara el discurso como una “continuación de las conversaciones” que mantiene con ciudadanos comunes al recorrer el país.

“Está erigido sobre esas conversaciones, sobre esa experiencia que tiene”, dijo el miércoles.

Biden dedicó el fin de semana pasado a elaborar el discurso en el aislamiento de la casa presidencial de descanso en Camp David con sus colaboradores más estrechos y el historiador presidencial Jon Meachem. Seguirá afinándolo hasta el día mismo del discurso, dijo Jean-Pierre.

El presidente hablará ante uno de los congresos más inoperantes de la historia. En la Cámara de Representantes, controlada por los republicanos, Mike Johnson asumió la presidencia hace cinco meses, tras la caótica destitución de su antecesor Kevin McCarthy. Los legisladores aún no logran aprobar el presupuesto del año en curso y están en punto muerto desde hace meses en cuanto a los proyectos de ley para enviar ayuda a Ucrania frente a la invasión rusa y a Israel en guerra con Hamás.

El discurso del Estado de la Unión es una de las jornadas principales en el calendario de la Casa Blanca, al brindarle al presidente una audiencia cautiva de legisladores y dignatarios en la cámara y decenas de millones de espectadores en sus casas. Pero aún así, la velada ha perdido parte de su brillo.

“Escuchas a la gente decir, ‘ese discurso ha perdido toda importancia. Mejor envíen un pdf o un video’. Esas son tonterías”, dijo Michael Waldman, un speechwriter de la presidencia de Bill Clinton. “No tendrá tanta audiencia como Taylor Swift en el Super Bowl, pero es una gran audiencia para un discurso político”.