Bogotá.- La Policía en universidades podrá intervenir cuando se registren hechos de violencia, vandalismo o terrorismo, según anunció el presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella. El mandatario sostuvo que la autonomía universitaria no puede estar por encima del orden público ni impedir la actuación de las autoridades.
La decisión fue comunicada durante una alocución difundida en las redes sociales del jefe de Estado. De la Espriella afirmó que los campus no son espacios ajenos a la Constitución, las leyes ni a la autoridad legítima del Estado, y remarcó que la autonomía académica no incluye una potestad independiente en materia de seguridad.
Un protocolo para diferenciar las protestas
El Gobierno anunció además la creación de un protocolo nacional destinado a distinguir las manifestaciones pacíficas de aquellas situaciones que impliquen violencia, flagrancia, peligro o alteraciones extraordinarias del orden público.
De acuerdo con el presidente, las protestas que se desarrollen dentro del marco constitucional y legal serán respetadas y garantizadas. Sin embargo, señaló que el terrorismo urbano, la destrucción de infraestructura, el vandalismo y los ataques contra integrantes de la fuerza pública o civiles no pueden ser considerados expresiones legítimas de protesta.
En ese contexto, De la Espriella indicó que la Policía será la primera autoridad operativa para responder ante estos hechos. También afirmó que podrá ingresar a los campus cuando desde allí se preparen actos vandálicos o acciones calificadas como terroristas.
Advertencia sobre el uso de los campus
El mandatario aseguró que su medida pretende proteger a los estudiantes que buscan asistir a clases, debatir y manifestarse de manera pacífica. Al mismo tiempo, advirtió que las personas que utilicen las universidades para organizar ataques, almacenar elementos destinados a la violencia o agredir a ciudadanos y agentes estatales serán investigadas y perseguidas por las autoridades.
De la Espriella afirmó que no permitirá que las universidades públicas sean utilizadas como refugios para la violencia. Su planteamiento abre un nuevo debate sobre los límites de la autonomía universitaria, la protección de la protesta y el papel de la fuerza pública dentro de los campus.
Al cerrar su mensaje, el presidente sostuvo que las universidades deben mantenerse como espacios dedicados al conocimiento, las ideas y el debate, y no convertirse en lugares destinados a preparar acciones violentas.